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Origen
del Maíz
Más de 50 años de investigaciones sobre el tema, le
permitieron hablar con gran seguridad y sostener que el maíz no
tiene origen mexicano, como se creía, pues los datos más
antiguos que se tienen sobre la presencia de este cereal en el
país norteamericano se remontan a 5.000 años, cuando los últimos
descubrimientos en Sudamérica sobrepasan los 8.500 años de
antigüedad.
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Dios
del Maíz Mexicano
"Centéotl" |
Diosa del Maíz Inca
"Teocintle" |
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A la llegada de los
europeos, el maíz podía encontrarse casi en cualquier
parte del Continente Americano, de ahí que se llamó a los
americanos "pueblos de maíz" y a sus culturas "culturas
del maíz" en parangón con las "culturas del trigo" que
florecieron en el mediterráneo y con las "culturas del
arroz" que prosperaron en extensas regiones de Asia.
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El antropólogo argentino Dick Ibarra Grasso
[*], conocido
internacionalmente gracias a sus incesantes aportes a la ciencia
y la investigación en diferentes órdenes del conocimiento, ha
levantado polvo por sus afirmaciones sobre los orígenes del maíz
y sus actuales características ancestrales, las cuales ahora
forman parte de una serie de trabajos realizados en territorio
boliviano, país que le debe mucho, ya que a él se debe, por
ejemplo, el descubrimiento de pueblos antiguos como los
Yamparaes, Yuras, Uruquilla, Nascoide, Mojocoya y muchos otros
más.
Entre los estudios e investigaciones de Dick Ibarra
Grasso se encuentra el maíz, cereal que hasta hace poco se creía
de origen mexicano, teoría que, sin embargo, cae como
consecuencia del hallazgo de vestigios mucho más antiguos en
Sudamérica, concretamente, en el norte del Paraguay, parte del
Matogrosso brasileño y en la región de Chiquitos de Bolivia.
Al respecto, Ibarra Grasso ha hecho de éste un tema
apasionante que ha plasmado en la publicación de un libro en el
que vuelca sus aportes y en el que señala, por ejemplo, que en
la década de los 40, una serie de anormalidades que se dan en el
maíz indígena le obliga a iniciar una investigación que se
extiende, por mucho tiempo, dando como resultado el
descubrimiento de que el maíz que hoy conocemos no se parece en
nada al que cosechaban nuestros ancestros.
El investigador señaló que el actual maíz es una
degeneración del original, debido al hecho de que, en
condiciones normales, nuestro maíz contemporáneo moriría y
desaparecería de la faz de la Tierra por su imposibilidad
natural de reproducirse, a no ser, gracias a la mano del hombre.
Esto se debe principalmente a que, por su envoltura, los granos
no pueden dispersarse, de tal modo que su sobrevivencia depende
del factor humano, hecho que no ocurría en la antigüedad, cuando
el grano, desprovisto de esa atadura, podía hacerlo sin
dificultad.
Ibarra Grasso descubrió que en los maíces indígenas se
dan frecuentemente algunas anormalidades y aparecen plantas
diferentes en los cultivos que no son sino una reacción atávica
del maíz. O sea, un proceso natural de volver a sus orígenes.
Estas plantas, conocidas como teocinte, son en realidad
parientes lejanos del cereal que hoy conocemos como maíz.
Estas plantas tienen también características distintas a
las del maíz actual, pues se trataba de un pasto silvestre que
los indígenas ataban en la parte superior con la finalidad de
que las semillas cayeran al pie de la planta, donde las
recolectaban, las sometían a la acción del calor en ollas de
cerámica, donde estallaban como las actuales pipocas, forma en
que eran consumidas.
Como no vienen en forma de mazorca, nadie se da cuenta
que se trata de maíz."Todo grano tiene su propia envoltura, como
sucede con la cebada o el trigo, la cual no impide su
reproducción".
El investigador graficó su afirmación señalando que, por
ejemplo, cuando se cocina arvejas en lata, es muy frecuente
encontrar algunas de color oscuro que se desechan generalmente
pensándose que se encuentran ya en mal estado. Lo que sucede en
realidad es que ésa es una forma atávica de la planta por
mantener su especie, pues cuando se da en forma natural, el
color oscuro impide que sea consumida por los pájaros que la
dejan, permitiendo su reproducción.
400 variedades de Maíz
Otro de los aportes al estudio de ese cereal es la gran
variedad existente, alrededor de 400 tipos diferentes de maíz.
En la actualidad, los agricultores se interesan por un gen
primitivo conservado hasta hoy y que es conocido como
Ciatunicada, pues produce túnicas que envuelven cada granito.
Este grano silvestre aparece con muy poca frecuencia en los
sembradíos de maíz no seleccionado, y los indígenas lo recogen
para sacrificios a la madre Tierra o para su aplicación en la
medicina natural.
El maíz crece en diferentes climas; sin embargo, su mejor
producción se obtiene en clima cálido o templado, dependiendo
también de la duración del día.
Todos esos detalles forman parte de las investigaciones de un
gran hombre que aportó con su inquietud e ingenio innatos al
descubrimiento de una parte de nuestra historia oculta.
El Maíz y
el Hombre Hoy
Desde que el hombre consiguió domesticar la planta de
maíz encontró uso a todas y cada una de sus partes, el tallo, la
hoja, la espiga para confeccionar herramientas, utensilios y
objetos muy diversos, además de ser desde hace milenios
fundamental para su alimentación.
Con los actuales avances tecnológicos el hombre ha
encontrado una mayor variedad de aplicaciones para el maíz y sus
nuevos derivados en diferentes ramas de la industria, sin
mencionar el exponencial crecimiento de la población en todo el
mundo y su obvia necesidad de alimentarse. Todo esto ha
disparado en pocos años la demanda de su producción. Para
afrontar esta situación de enorme demanda le ser humano ha
intervenido una vez mas en los genes de la planta de maíz, solo
que esta vez pensado en resultados a mas corto plazo y sin la
ayuda de la naturaleza. Como resultado se ha obtenido el
polémico "Maíz Transgenico", plantas de maíz manipulado
genéticamente para obtener un crecimiento mas acelerado, mayor
resistencia a plagas y climas extremosos entre otras
peculiaridades que logran cultivos mas productivos que buscan
abatir la aparentemente insaciable demanda de maíz como alimento
de la población y materia prima para la industria.
El Maíz
en Catamarca
El maíz andino originario de Sudamérica, data de miles de
años y actualmente es uno de los granos más consumidos del
mundo. En el norte de Argentina, particularmente en la provincia
de Catamarca, muchas variedades antiguas todavía existen, entre
ellas: Capia (granos redondeados rojizos o blancos), Blanco
Criollo (granos redondos grandes) y Amarillo Socorro (granos
amarillos grandes, a veces con estrías blancas), Morocho (granos
redondeados) y Chullpi (granos planos anchos). Estas variedades
nativas del maíz se cultivan en parcelas pequeñas y se destina
principalmente al consumo familiar.
En la provincia de Catamarca, el maíz crece generalmente
junto a los pimientos, las papas, y las hierbas aromáticas. Los
campos se siembran a mano durante los primeros días de octubre y
el maíz es listo cosechar en abril y los productores utilizan
métodos y herramientas de producción antiguas como el arado
tirado a mula.
Para su conservación el maíz debe ser secado totalmente,
para lo cual los granos son retirados de las mazorcas y pelados,
proceso arduo que se realiza de forma manual. Es por ello que el
proyecto de Baluartes ha invertido en una maquina desgranadora
para facilitar el trabajo de los productores. La variedad de
Capia tiene granos blandos que se rompen fácilmente, para
evitarlo las mazorcas primero se cuecen al horno en agua y cal,
después se pelan y se secan en el sol.
El maíz, junto con las papas son los principales
alimentos utilizados en la dieta local de la población, las
tradiciones culinarias andinas cumplen un papel importante en
salvaguardar la biodiversidad de estas cosechas. Cada variedad
tiene un papel en la cocina y las festividades locales, y los
cocineros preparan una gran variedad de platos con apenas
algunos ingredientes primarios.
El maíz de Capia se utiliza para preparar las tortillas,
los tijtinchas (un plato rico preparado el 25 de julio para San
Santiago), y los capias (un postre hecho con la harina, el
azúcar, los huevos, el cinamomo, y la manteca de cerdo). El maíz
de Amarillo se utiliza para hacer chicha, una bebida alcohólica
tradicional que se utiliza durante ocasiones especiales, tales
como carnaval. El maíz blanco criollo, se utiliza en la
mazamorra, un postre de la época colonial.
En la
comunidad de San José, se lleva adelante un
proyecto a través de la Asociación de Maíces
Andinos, que intenta recuperar las
variedades "Amarillo Socorro, Capia y
Blanco Criollo".
Fuentes: Organización de Estados Iberoamericanos. Para la
Educación, la Ciencia y la Cultura - Maíces Andinos, Catamarca. |