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Introducción
Una de las
particularidades de la metalurgia andina prehispánica son sus
extraordinarias técnicas de obtención, procesamiento y
confección de los objetos que en algunos casos alcanzan un valor
material que supera al simbólico, razón de ser de la creación de
estos.
Así nos encontramos que
entre la variada gama de metales trabajados en la antigua
América precolombina aparece el oro como el metal privilegiado
por los pueblos andinos, seguidos por la plata, el cobre, y la
aleaciones entre estos como el caso del bronce, entre otros.
Combinados en una serie de técnicas artesanales que dieron
origen a una producción especializada conocida como la
“Metalurgia Andina Prehispánica”.
Concebida como un
trabajo especializado y destinado en su gran mayoría a los
hombres quienes desentrañan los preciados minerales de la “Pacha
Mama”, este laboreo tuvo implicancias rituales y simbólicas
desde tiempos remotos desde que el hombre andino comenzó a
domesticar el paisaje; cosa que aún se pueden percibir en los
modernos campamentos mineros.
En cuanto al proceso
productivo de concebir y elaborar una pieza en las sociedades
del pasado; cosa que aún se pueden percibir en los modernos
campamentos mineros.
En cuanto al proceso de
concebir y elaborar una pieza metálica en las sociedades del
pasado; esta conforma un complejo sistema integrado de pasos que
en su conjunto permite entender la confección de los objetos en
una forma integradora partiendo con la extracción del mineral,
la fundición, etc., hasta el uso que se le da al objeto, desde
lo suntuoso a lo simbólico.
Confección Pieza
Cómo se logró una pieza
de metal en el pasado prehistórico?
Para comprender mejor
todo el proceso que implica la obtención de una pieza de metal,
hay tres pasos definidos que son: la minería, la metalurgia y la
orfebrería a continuación se detallan cada uno de ellos.
La Minería
La minería en el pasado
fue el proceso durante el cual se ubicaban y extraían los
minerales de sus fuentes naturales; los metales se presentan en
la naturaleza constituyendo minerales alojados en cuerpos
mayores en las formaciones rocosas de la corteza terrestre. Los
yacimientos pueden ser superficies; tales como placeres o
lavaderos en las riberas de los ríos, donde el metal se obtiene
por simple recolección manual; los que se presentan como una
veta o filón de mineral, donde los instrumentos para la
obtención del mineral son más elaborados, obligando al minero a
seguir la veta desde sus afloramientos en superficie hasta
ahondar en la tierra en complicados y estrechos pasadizos
formando especies de túneles. La minería tanto en el pasado como
en el presente constituye el escalafón fundador de la secuencia
del trabajo metalúrgico.
La ubicación de los
depósitos minerales para su explotación es el primer problema
que hay que sortear y la extracción ya es un tema más complejo
que no solo requiere mano de obra sino una estructura
socio-cultural organizadas como las cultural precolombinas
presentes en el NOA.
Entre las herramientas
mas utilizadas, se destacan los martillos y masas de piedra,
sujetas a mangos de madera, muy semejantes a los martillos
actuales. También se usa azadones (palas) de madera y piedra,
sujetas a mangos de madera, una especie de barretas de madera
para remover el mineral y fracturado, así como cestas de caña o
fibra vegetal para retirar el mineral extraído. Un hallazgo
excepcional que ilustra la actividad minera en la época
prehispánica fue reakuzado en 1899 en la mina de cobre La
Restauradora, en Chuquicamata, norte de Chile. En antiguo
socavón se halló en buen estado de conservación el cuerpo de un
antiguo minero indígena atrapado por un derrumbe. Junto a este
“Hombre de Cobre” descansaban todas sus herramientas de minero.
Como última parte del
proceso minero se debe señalar que una vez extraído el mineral,
se procede a la molienda, es decir, a romper la roca a fin de
separar la ganga (parte inservible de la roca por no tener el
mineral que interesa), de la mena (parte aprovechable de la roca
de donde se obtiene el mineral económicamente atractivo). Este
trabajo se realiza cerca de las minas. Una vez obtenidas las
menas son transportados por animales (llamas) u hombres, desde
las minas hasta los centros de fundición. Estudios recientes
indican que para el caso prehispánico, la distancia entre ambos
lugares no excedía a un radio mayor de 6 Km. desde el yacimiento
donde se obtenía el mineral.
Los principales
minerales usados en esta época fueron la galena argentífera (PbS)
para la obtención de plata (AG), la arsenopirita (FeAsS) para el
arsénico (As), la casiterita (SnO2) para el estaño (Sn), y la
cuprita (Cu20) para el cobre (Cu). La hematita (Fe203) y
limonita (Fe203.3H2O) fueron usados como elementos necesarios
para catalizar la separación entre el metal y la roca, y fueron
también utilizados como fundentes. Entre los metales nativos
tenemos el oro (Au) (localizado en vetas de cuarzo o en los
placeres), la plata (Ag), y el cobre. Los metales nativos fueron
los primeros en ser usados por el hombre por su fácil acceso,
sobre todo el oro y el cobre; más adelantes se utilizaron otros
tipos de minerales.
En la actualidad
todavía existen muchos interrogantes sin respuestas sobre la
minería prehispánica, entre los que podemos resaltar por
ejemplo, ¿Cómo diferenciaban la ganga de la mena? O ¿hasta qué
profundidades llegaron los socavones? Y, si fueron muy profundos
¿qué sistema de ventilación y drenaje de agua usaron? Estas
preguntas quedan sin respuestas hasta el momento por la falta de
estudios pertinentes.
La Metalurgia
Es el proceso por el
cual se transforman los minerales en metal y la refinación de
los últimos es llevada a cabo por medio de la fundición.
Durante la época
prehispánica las aleaciones alcanzaron un alto grado de
desarrollo tecnológico.
En cuanto a las
aleaciones, las evidencias señalan que fueron varias las
culturas precolombinas que las dominaron. Destacan aquellas que
aparenta ser pieza integrante de plata u oro, cuando en realidad
están conformadas en mayor porcentaje por cobre. Este interés en
el tipo de apariencia de la pieza (superficie de plata u oro)
tiene, sin duda, connotaciones simbólicas.
En las antiguas
sociedades andinas el valor del metal no se limitaba al material
intrínseco, sino también a la apariencia que este podía ofrecer,
esta versatilidad de los metales posibilito este tipo de
aleaciones; con el que ostentaron dicho simbolismo expresando
conceptos relacionados con la dualidad, jerarquía y prestigio.
Como por ejemplo la importancia del sol y la luna, y por
consiguiente, los tonos de colores que ellos reflejan
(dorado-oro; plateado-plata). En este sentido, se entiende la
relevancia de idear colores en objetos que significan un aspecto
ritual. Estas técnicas fueron empleadas en varias culturas como
la Condorhuasi, Alamito, Cienaga, Aguada, Santa María, Belén e
Inka.
Otro tipo de aleación
es aquella que privilegia las propiedades mecánicas de la pieza,
es decir, su dureza, maleabilidad, tenacidad, etc. En este
sentido tenemos como ejemplo los bronces estañiliferos y
arsenicales recurrentes en la Cultura de La Aguada. Dichas
aleaciones dan más resistencia al metal, lo que se puede
observar en las piezas metálicas fabricadas para uso agrícola,
donde es necesario obtener cierta dureza en este tipo de
herramientas a fin de poder labrar la tierra.
La Orfebrería
Es el proceso por el
cual se trabajan los metales a partir de trozos para realizar
piezas utilitarias o suntuarias. Numerosos investigadores se han
interesado en el aspecto iconográfico de las piezas de metal,
sobre todo de las piezas de oro, pero pocos son los
verdaderamente interesados en el estudio de las técnicas que se
emplearon para la elaboración de dichos diseños.
Entre las técnicas
utilizadas por los orfebres se destacan el laminado, que
requiere de martillos especiales hechos de basalto, andesita o
hematita, entre otras piedras; las que eran sumamente pulidas y
su forma se adapta muy bien a la mano. También tenemos evidencia
de cinceles y buriles hechos de bronce con mango de madera los
que eran usados para cortar y decorar. En canto al grabado o
satinado, se han encontrado piezas de bronce con puntas muy
finas con el fin de realizar estos acabados.
La minería, metalurgia
y orfebrería en el NOA prehispánico alcanzaron un alto
desarrollo tecnológico, evidenciando en las innumerables piezas
de oro, plata y bronce y múltiples aleaciones que han sido
documentadas desde la llegada de los españoles hasta nuestros
días. Expertos orfebres realizaron estos trabajos para una clase
gobernante con un alto grado de concentración de poder, que en
muchos casos se ve reflejado en la cantidad y calidad de piezas
encontradas en contextos funerarios donde la variabilidad de
piezas de metal es extraordinaria.
Noroeste Argentino
El Noroeste Argentino
Prehispánico
El NOA
arqueológicamente, integra la zona nuclear andina y como tal
también se vio influenciada por la metalurgia prehispánica, que
hizo su aparición en América del sur tan tempranamente como el
comienzo de la era cristiana. Los registros más tempranos que se
conocen para América andina se localizan en Colombia, Ecuador y
Perú (2300 ac – 1800 ac), centros de irradiación de las técnicas
metalúrgicas que llegan al NOA.
Las primeras sociedades
indígenas que poblaron el territorio Argentino, antes de la
llegada de los Españoles produjeron numerosos objetos de metal,
en particular el bronce; como una definida identidad que se
expresó en las características formales de las piezas, sino
también en los originales procedimientos técnicos empleados para
producirlas. Así podemos contar con expresiones tempranas como
Alamito, Cienaga, Aguada, Santa María, Belén e Inka principales
culturas arqueológicas que influenciaron fuertemente, la vida
social y cultural en el NOA.
Las primeras notas
realizadas sobre lo que se llama arqueo-metalurgia para la zona
fueron producidas por los viajeros que recorrieron el territorio
relevando sus características naturales como Andrewes (1827);
Burmeister (1876); Martín de Moussy (1860); Von Tschudi (1966),
y en algunos casos con especial interés en el potencial minero
de la región como Hunicken (1894); Schickendantz (1943);
Brackebusch (1966); Rickard (1870); Stelzner (1966).
Entre estos últimos;
H.D. Hoskold (1889) fue quien le dedico mayor espacio a comentar
las explotaciones indígenas y coloniales tempranas, recurriendo
a la lectura de documentación etnohistórica y al conocimiento
arqueológico de la época (González, L. 2004).
No podemos dejar de
lado Samuel Lafone Quevedo (1890), Adán Quiroga (1929) y Juan
Ambrosetti (1899) quienes son las figuras más representativas de
los primeros estudios en Catamarca vinculados a la minería y la
metalurgia.
Experiencia y Aplicación
Experiencia y Aplicación
del Conocimiento
En las tempranas
sociedades agropastoriles del NOA, el uso de la aleación
cobre-arsénico ha sido registrado en contextos funerarios
correspondientes a las culturas arqueológicas Condorhuasi y
Ciénaga (200ac – 600dc).
Asentadas en los valles
centrales del oeste catamarqueño a una distancia relativamente
cercanas a las serranías de Capillitas, las que encierran ricos
depósitos polimetálicos en los que minerales como la enargita (Cu3AsS4)
y la tennantita (Cu, AG, Fe, Zn) se presentan en forma común. Un
objeto metálico analizado mostró la aleación cobre-arsénico
detectada como un producto accidental del procesamiento de menas
extraídas en Capillitas (Fester, 1962) (González, L. 2004).
Esta aparente
intencionalidad en la elección de un tipo de mineral por otro,
puede que no haya sido intencional, al realizar un bronce
arsenical, “…pero que si pudieron tener en cuenta que procesando
enargita contaban con un metal de mejores cualidades que el
resultante de procesar, por ejemplo, malaquita…” (González, L.
2004; 43).
Las aleaciones
metálicas resultaron de la continua experimentación de las
propiedades intrínsecas de los minerales; y fué el resultado de
una técnica metalúrgica más compleja hechas con propósitos
específicos. Uno de los ejemplos mas claro es el cobre, donde se
mezclo con estaño en la zona sur para obtener el bronce, y con
arsénico en la zona norte. Si bien el mineral de cobre contiene
trazas de arsénico, logrando una “aleación” no intencional.
Formas Cerámicas
Características
Periodo Agro-Alfarero Temprano (C.A. 500 A.C. - 650 D.C.)
Periodo Agro-Alfarero Medio (C.A. 650 A.C. - 950 D.C.)
Periodo Agro-Alfarero Medio (C.A. 950 A.C. - 1200 D.C.)
Horizonte Inka
Fuente: Secretaria de
Estado de Minería - Provincia de Catamarca |