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Introducción
La zona de Andalgalá tuvo una rica historia minera a
través de los tiempos, no solo en metales como los explotados en
Capillitas, Visvis y El Atajo sino en productos minerales como
la Cal que se extrajo de Muschaca en la primera parte del siglo
XX y la Mica de La Chilca y Agua de las Palomas en épocas no tan
remotas.
El cobre
del distrito Capillitas
Distrito Minero Capillitas, su nombre proviene de
Capillitas que fundaron los jesuitas sobre las montañas donde se
ubican las minas eran dos pequeñas capillitas que le dieron el
nombre a esa cadena.
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Vista
actual establecimiento minero Capillitas |
Según Lafone Quevedo, el mineral de las Capillitas fue
trabajado por los indígenas. Este precario trabajo minero está
probado por los numerosos objetos encontrados. Objetos de cobre
principalmente, como cinceles, hachas, pinzas. Esto era posible
debido al hecho de que los minerales se hallaban a flor de
tierra, incluso es probable que los indios hayan explotado
pequeños filones de oro. Usaban para estos trabajos diversos
artefactos de piedra utilizados para romper y moler minerales,
excibidos en museos del país y del extranjero.
En el siglo XIX, desde 1850 hasta 1900 empresarios de la
región y otros, establecieron un foco de desarrollo económico
que llevó a una época de gran crecimiento cultural y social, a
pesar de los difíciles momentos que se vivieron en la región por
las guerras de la Confederación y Buenos Aires con la secuela de
caudillos locales y sus enfrentamientos con los Nacionales.
A eso se sumó el proceso de disgregación política social
y económica en que se sumó toda la región.
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Chimenea de Arsenales como se conserva actualmente |
Estos entusiastas empresarios, obviando esta realidad, y
con una visón muy especial invertían y trabajaban produciendo
cobre para exportar.
Llegaron de generar trabajo a centenares de personas de
la zona, dando vida y adelanto a las poblaciones comprometidas
con este proceso.
Durante la primera mitad del siglo XX, las actividades
mineras en Capillitas fueron irregulares y como resultado de la
renovación política después de Caseros se produjo una nueva
época para la minería.
Hacia 1855, se formaron nuevas sociedades y las minas
cambiaron de dominio. En 1858, las principales empresas
existentes eran La Rosario, de los empresarios Anselmo Segura
(Mendoza) Adolfo Carranza (de Buenos Aires) y los hermanos
Samuel y Mardoqueo Molina (de Catamarca).
Otra empresa de Lafone y Augier era la propietaria de La
Restauradora, nombre originado por el minero Espeche que
restauró este mineral. Las propiedades mineras se mantuvieron y
hacia 1881, las minas que se explotaban eran La Restauradora (de
Lafone), Carmelitas, San Salvador y Esperanza (de Carranza) y la
mina Grande (de Uladislao Augier).
El principal elemento obtenido era el cobre, al que se
agregaban, metales preciosos como oro y plata. Martín de Moussy
(1860) nos cuenta de la gran cantidad de obreros ocupados.
En los años 1820-1830 se inician los trabajos con mineros
ingleses para restaurar las actividades mineras en Capillitas y
establecer los molinos, instalando en esa época un ingenio, que
sería después el Ingenio Mercedes del Dr. Malbrán. Las luchas
entre unitarios y federales y la prohibición de Rosas de
explotar minas, hizo que se paralizara la actividad por 25 años.
Más adelante el Dr. Malbrán, solicitó y obtuvo un permiso
minero y encargó el cateo a un minero llamado Espeche. Pero en
definitiva se denunciaron en la época muchas minas en la zona,
las cuales se repartieron entre el Dr. Malbrán, el citado
Espeche, Mauro Carranza, Marcelino Augier y varios comerciantes
de Tucumán y Salta.
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Fotografía de los 40 cuando se construía por parte de
Fabricaciones Militares instalaciones en Capillitas. Foto
Prof. R.Calbucan |
El historiados Espeche (1875), decía “…aquí laboraban
alemanes, franceses, ingleses y chilenos que administrados por
Lafone y Juan Heller reformaron la industria minera y le
infundieron nuevo entusiasmo. Le secundaba como administrador de
minas, Don Diego Cerril”.
Espeche detalla que las labores mineras eran muy
difíciles, en un comienzo el trabajo era con el movimiento hecho
a mano por hombres que transportaban la roca mineralizada en
sacos de cuero a los que llamaban apires. El agua presente en la
roca penetraba en las labores y se empezaron a utilizar bombas
de achique de funcionamiento manual. También se construyeron
máquinas tipo guinches movidas con mulas para elevar el metal
desde los socavones inferiores. La incipiente mecanización se
completaba y se habían colocado rieles de madera en las galerías
para mover carros en los que se transportaban minerales y rocas.
Todas estas operaciones fueron haciéndose día a día más
complicadas.
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Lamina de explotación de Capillitas Espeche 1875 |
Los minerales se transportaban, en los primeros tiempos,
con arrieros y grandes tropas de mulas que cargaban sacos de
cuero. Como cada día crecía la producción y los mulares llegaron
a ser más de 3000 destinados al transporte, se incorporaron
también bueyes y mulas. Posteriormente los arrieros prefirieron
dedicarse a actividades menos sufridas y esto llevó a una
situación que en 1880 complicó la actividad minero-metalúrgica.
Los minerales se fundían utilizando leña de retamo y
algarrobo. Obteniéndose los llamados “ejes” que luego iban a un
horno de refinación donde se le terminaban de refinar lográndose
lingotes de cobre metálico del 96%. En el Pilciao, Schickendantz
logró, utilizando un principio metalúrgico sencillo y eficaz,
lingotes con el oro concentrado con un mayor valor para los
metales obtenidos (bottoms).
Los ingenios o fundiciones que procesaron el mineral
de Capillitas fueron 13 (desde 1830 a 1930):
01. Ingenio del
Arenal
02. Ingenio de Capillitas
03. Ingenio Mercedes – Choya
04. Ingenio de Amanao (procesaban los minerales de La
Rosario)
05. Ingenio de Ampajango (fundían los minerales de la
mina Santa Clara)
06. Ingenio Victoria o del Paso. Trataban minerales de La
Restauradora
07. Ingenio de Visvis (uno de los más pequeños y más
antiguos)
08. Ingenio de Jaciyacu
09. Ingenio de El Pilciao (llegó a ser el más importante
de todos con 9 hornos de fundición)
10. Ingenio de Pipanaco del grupo Carranza luego
trasladado en 1874.
11. Ingenio La Constancia funcionó hasta los últimos años
de 1890.
12. Ingenio de Muschaca. Fue construido por los ingleses
en 1904 y fracasó por el empleo de tecnología de fundición no
apropiada y por el nulo funcionamiento del cable carril
13. Hornos en los Arsenales del Ejército. Ultima
experiencia en fundición de cobre en Andalgalá hasta casi los
1930.
A pesar de todos los inconvenientes y dificultades que se
mencionaron se puede sintetizar, según Lafone Quevedo (1881),
que en los 21 años transcurridos desde 1860 hasta 1881 se habían
producido 147,958 quintales de cobre o sea 6.818 toneladas de
cobre al 96%.
A partir de 1900, las empresas Lafone Augier y la
sucesión de A. Carranza vendieron a la empresa inglesa Capillita
Cooper Company, todas las propiedades mineras, lo mismo que sus
ingenios El Pilciao y La Constancia.
A pesar de las valiosas inversiones realizadas (cable
carril de 25 Km., una Fundición nueva en Muschaca) esta empresa
fracasó en su gestión. En mayo de 1909, la empresa fue adquirida
por capitales franceses de la Capillitas Consolidated Mines,
realizándose los trabajos de exploración bajo la dirección del
Ing. Pablo Viteau. Tampoco esta empresa logró recomponer el
funcionamiento, abandonándolo durante los años de la Primera
Guerra Mundial (1914).
Un intento de los argentinos para tener Siderurgia
Nacional en el siglo XX.
En el año 1917, las pertenencias mineras de Capillitas
pasaron a manos de Juan Jorba, de Andalgalá. Luego se le asoció
Simón Padrós formando la empresa Juan Jorba y Cía., quienes
después de un breve período de dos años durante el cual
proveyeron de minerales de cobre de mina y de canchamina al
Establecimiento Siderúrgico Andalgalá de la Dirección General de
Arsenales de Guerra.
El Ejército había montado esta planta e intentaba poner
en marcha un proyecto minero metalúrgico que incluía las minas
de hierro de Vis Vis, ubicadas en las cercanías de Capillitas y
el Bajo de la Alumbrera y las del Filo de la Cortadera, en
Tinogasta. Estas minas de mineral de hierro fueron explotadas
entre 1925 y 1926.
Este fue el fin de la metalurgia del cobre en Andalgalá.
Lamentablemente, también fracasó allí un primer intento de
siderurgia nacional.
El establecimiento siderúrgico Andalgalá según un croquis
realizado por la Dirección General de Arsenales del Ejército a
fines de 1930 constaba de, un horno de reverbero horizontal, un
horno de reverbero menor, un equipo de molienda, un horno de
cuba, un convertidor. Todo ello con sus conductos de humo y
chimeneas.
El establecimiento tenía una guarnición que contaba de
una Compañía y para ello se acondicionaron las instalaciones de
viviendas, guardia y oficinas. También se establecieron talleres
mecánicos y calderería, con una usina y caldera para su
funcionamiento. Se levantó un alto horno, se habilitaron
instalaciones como depósitos, carpintería, herrería, aserradero,
depósitos de combustibles. Por supuesto se acondicionó una
pileta y una represa para el agua necesaria en la producción de
vapor.
Esta siderurgia debía aprovechar en principio los
minerales de hierro de la zona de Vis Vis, que fueron estudiados
por Wassman y Lannefors. Desde 1922 a 1925 se extrajeron 363.000
toneladas que fueron transportadas a Andalgalá. Y quedó
paralizado hacia 1928.
Wassman en 1929 consideraba un intento fallido el alto
horno de Andalgalá, ya que como lo indica, no siquiera se pudo
producir hierro, por lo tanto en su opinión el establecimiento
siderúrgico de Andalgalá carecía en absoluto de valor industrial
(noviembre de 1925).
Sin embargo en la historia de la siderurgia argentina no
se rescata el valor de ese intento por tener hierro argentino
con mineral de la zona el Alto Horno experimental, chimeneas,
piletas y tanques como testimonios mudos de esta historia.
La
minería de la Rodocrosita
La
piedra Nacional
Sin embargo los trabajos fueron continuados por Jorba y
Padrós hasta 1937, año en el que las minas fueron nuevamente
arrendadas, esta vez a la Compañía Argentina Minera de la
Cordillera (CAMICO) de Carlos Alfredo Tornquist y Federico
Benkister. Continuaron explotando el cobre por cementación y
comenzaron la producción de la piedra semipreciosa denominada
rodocrosita, iniciando así una explotación importante. En el año
1946 el geólogo F. Mansfeid comienza la explotación de la
rodocrosita y Fabricaciones Militares continúa con la producción
de la misma desde entonces hasta aproximadamente 1988, época en
que el gobierno nacional decide el fin del Establecimiento
Minero Capillitas.
La rodocrosita, conocida también con el legendario nombre
de Rosa del Inca, es una piedra semipreciosa compuesta
principalmente por carbonato de manganesote color rosado rojizo
y la capillita es una variedad de rodocrosita de color caramelo
debido a impurezas (especialmente hierro y zinc). Esta piedra
alcanzó un gran interés mineralógico y económico, y es así como
surgió su aplicación en la joyería y orfebrería. Desde 1976 a
1985 se produjeron 300 toneladas. La producción de los últimos
años se estima en 20 toneladas anuales.
Desde 1943 a 1988 el establecimiento minero Capillitas de
la DGFM intentó sin éxito volver a explotar el cobre.
A finalizar la década de los 80, la provincia de
Catamarca, a través de un convenio con Fabricaciones Militares
se hizo cargo de todas las pertenencias mineras del área de
Capillitas.
Las mismas quedaron bajo el control de la empresa
provincial SOMICA que contrató con Minera Andina su explotación
por Rodocrosita hasta la actualidad.
Minera Santa Rita
Una entusiasta empresa familiar comenzó una loable
producción de Rodocrosita explotando vetas ubicadas al sur de
Capillitas y hoy son abastecedores de la industria nacional de
piedras finas y conformaron también un complejo turístico-minero
en la zona.
Las minas
de Agua Rica o minas de Cerro Negro tambien llamadas
antiguamente Minas Montenegro
En 1874 Federico Schickendantz ya la mencionaba en una
publicación de idioma alemán de La Plata Argentina, una
referencia que trascribimos “corría un arroyo que es el brazo
occidental del río Andalgalá y por este se llegaba a la mina de
cobre que trabajaba el Mayor Muro… más adelante esta La
Alumbrera y que consideraba eflorescencias de las traquitas
existentes en el área.
Años más tarde en el padrón minero del año 1909
encontramos nuevamente referencias a las mineralizaciones ya
citadas. Y allí se reconocen como las minas de Pie del Cerro
Negro que han sido concedidas en el año 1878, 1879, 1901, 1902
por oro y cobre utilizando varios nombres entre ellos: Irene,
Montenegro, María Eugenia, Petrona, Luisa, Seis Hermanos, y
otras, cuyos concesionarios son la empresa minera Montenegro
propiedad de Schmidt y Sandstrom. En el mismo registro también
se mencionan cateos solicitados en 1899 y 1901 en el área. El
primero a nombre de Javier Iturralde y el segundo de Schmidt y
Sandstrom.
En el padrón minero de 1910 publicado en 1913 continúan
las minas de cerro Negro con los mismos concesionarios y los
cateos también mantienen los mismos propietarios. En los años
1920-1930 el Sr. Schmidt informaba que estas minas fueron poco
estudiadas pero que se detectaron promedio del 12% de cobre y
que había labores de hasta 60m de profundidad e incluye opinión
sobre el sistema que podría emplearse para su fundición, en este
sentido sugería hornos de reverbero.
Kittl en 1940 describe este sector y lo muestrea
obteniendo hasta 16% de cobre. Menciona que fue investigado y
eventualmente muestreado por todas las empresas que circularon
por el área, entre otros datos menciona que la Capillitas Copper
quisieron adquirirla, pero sus entonces propietarios se negaron
a venderla. Menciona un tonelaje en cancha mina y una ley entre
10 y 15%.
En los años 1960 se retomó el interés en estas
mineralizaciones entonces conocidas como Grupo Minero Mi Vida,
siendo investigadas particularmente por el Dr. Navarro y
oficialmente por geólogos de la Nación (Sister y Ávila).
En los años 1970, la empresa Cities Service con un
arrendamiento a los dueños emprendió una activa exploración e
invirtió varios millones de dólares pero abandona su interés
debido al momento político existente en nuestro país.
En los 80 se vendieron a empresas extranjeras que
comenzaron una intensa exploración hasta alumbrar el actual
proyecto de Agua Rica.
Autor:
Mario César Alderete - Panorama
Minero |