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Geografía:


Ubicación y Limites de la Provincia de Catamarca

     La Provincia de Catamarca se  encuentra ubicada en la Región Noreste de la Republica Argentina, y sus limites son: Al norte con la provincia de Salta; al este con las provincias de Tucumán y Santiago del Estero; al sur Córdoba y La Rioja; y al oeste con la Republica de Chile Por medio de la Cordillera de los andes.

     Tiene una Superficie de 1000.967 Kilómetros cuadrado.

     Catamarca esta integrada por 16 departamentos, los cuales están agrupados por Regiones en función de las densidades de población, orografía, clima, comunicaciones, actividades humanas, servicios, etc.


Regiones

     La Región de la Puna corresponde al Departamento Antofagasta de la Sierra casi en su totalidad; también una pequeña porción del norte del departamento Belén.

     La Puna catamarqueña esta ubicada en el noroeste de la provincia, limitando al norte con la provincia de Salta, al oeste con la República de Chile y al sur con el cordón de San Buenaventura y la Sierra de Laguna Blanca. Es un gigantesco bloque elevado por la orogenia andina (terciaria) con manifestaciones de mayor altura en su superficie. La altura media de la Región de la Puna es de 3.800 metros sobre el nivel del mar aproximadamente. El rumbo predominante de los alineamientos montañosos es de noreste a sudoeste o viceversa.

     El basamento más antiguo de estas elevaciones está totalmente recubierto por sedimentos posteriores. La sedimentación de mayor espesor se encuentra en los compartimientos intermontanos; son de diversos tipos, y están expuestos a la oxidación en ese ambiente tipo desértico, formando una policromía en la que se destacan los tonos rojizos. Responden a esta conformación las Sierras Laguna Blanca de 4.600 metros, de Los Ratones, Toconquis, Alto de los Colorados, Quebrada Honda, Calalaste 5.300 metros, Antofalla 5.000 metros, Aguas Calientes 4.550 metros y con rumbo oeste-este la Cordillera de Sanbuenaventura.

     Los grandes valles preexistentes crearon cuencas denominadas "hoyadas" y extensas planicies o "campos". Se destacan del conjunto la Hoyada de Antofagasta y El Peñon, que por ser los más resguardados del las inclemencias del clima, resultan los ambientes más adecuados para el asentamiento humano. Entre las planicies más expuestas o descubiertas podemos mencionar el Campo de la Punilla y el Campo de Piedra Pómez, verdaderos depósitos de los productos de destrucción, por erosión o meteorización.

     Son muy pocos los puntos de esta región que se encuentran por debajo de los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

     El vulcanismo cubrió gran parte de la morfología preexistente. Encontramos volcanes jóvenes que cubrieron extensas áreas con sus coladas de lava, que siguieron la pendiente general sur, obstaculizando los cursos de los débiles ríos puneños, por ello son características las lagunas terminales, o sea que encontramos un volcán y cerca una laguna terminal y una vega en las márgenes del río que la alimenta.

     Mencionaremos algunos de los volcanes más importantes: Aguas Calientes, Diamante, Hombre Muerto, Inca Huasi, Alumbrera, Antofagasta 4.500 metros, Carachi Pampa, Blanco 4.800 metros, Cueros de Purulla 5.000 metros y Antofalla 6.100 metros.

     La presión atmosférica es relativamente baja, con una media de 654 milímetros, descendiendo con la altura hasta 550 milímetros. Esto produce en los visitantes provenientes de zonas de mayor presión, lo que vulgarmente se denomina "mal de puna" o "soroche".

     Las Salinas se encuentran en las inmediaciones de las lagunas formando capas de hasta 50 cm de espesor, en ellas predomina el cloruro de sodio (sal); a éstas les continua la formación del salar. Los Salares, cuyos espesores de más de 1 metro contienen cloruro de sodio (sal), calcio, yeso, arcilla, arenas; son de bastas extensiones. Entre las mayores cuencas de éstas características podemos citar: el Salar del Hombre Muerto a 3.700 metros de altura, con 640 km2, en el que desemboca el río de Los Patos; el Salar de Antofalla, 3.900 metros de altura y 970 km2, que recibe al río Antofalla; Salar de Mina, 100 km2 de superficie con el río del mismo nombre y el Salar de Carachi Pampa 50 km2 con los ríos Jote, Pirica y Colorado; existiendo además otros de menor tamaño.

     La Región del Oeste esta formada por los departamentos Santa Maria, Belén, Tinogasta, Andalgalá, Pomán.

     El relieve y geología de esta región pertenecen a grupos estructurales y geográficos de la Zona de Transición Cordillerana catamarqueña, de Las Sierras Pampeanas y del Sistema Narváez-Cerro Negro-Famatina.

     Toda la región se encuentra dentro del dominio de lo que se denomina Clima Templado, y aunque está próxima al Trópico no posee variedad subtropical debido a las condiciones impuestas por la altura y la aridéz reinante.

     El relieve es un factor decisivo, ya que produce un efecto barrera o de aislamiento que convierte a los valles en comparti­mientos separados, y define un clima de tipo continental por la escasa influencia de los océanos Atlántico y Pacífico. Se produce una diversidad de promedios térmicos en función de las alturas, con un gradiente que va desde los faldeos a las culminaciones montañosas en forma decreciente, y que origina la formación de microclimas.

     Dentro de la Región Oeste encontramos un área de bolsones entre los que se destacan la Altiplanicie del Campo del Pucará y la Silleta de Las Higueras. A partir de este nudo se abren dos grandes cordones, denominados Alto-Ancasti al este y Ambato-Manchao al oeste, de los cuales está en contacto con la Región Oeste, el Ambato-Manchao, separándola de la Región Centro y, el Alto-Ancasti que aisla gran parte de las Regiones centro y Este entre sí, con una dirección predominante Norte-Sur.

     El cordón Ambato-Manchao, límite de las Regiones Oeste y Centro, tiene una altura de 4.300 metros sobre el nivel del mar, en el Cerro El Manchao.

     La ladera occidental del mencionado cordón desciende en forma abrupta hacia el Bolsón de Pomán, for­mando conos de deyección; y va decreciendo en altura hacia el Sur en forma de lomadas bajas hasta desaparecer en los límites de la provincia de La Rioja, bajo una cubierta de sedimentos de super­ficie árida.

     Dentro de esta misma región al oeste del Cordón de Aconquija (sector norte del mismo) se eleva la Sierra de Quilmes o Cajón (Departamento Santa María). Al Sudoeste de ésta se eleva la Sierra de Las Cuevas, después de la depresión tectónica que encauza al río Santa María; esta sierra delimita el Campo del Arenal por el lado oeste; zona que presenta una cubierta de médanos cuyo límite sur lo constituye la Sierra del Atajo con una dirección Este-Oeste, lo que dió orígen a su nombre.

     Las sierras de Hualfín y de El Jarillal son la continuación de La Sierra de Las Cuevas, al Oeste de la cual se encuentran los Cerros Negro y Durazno; hacia el Sur las sierras de La Alumbrera-Ovejería, y las Sierras de Belén que continúan hasta Shincal, lugar donde se encuentran las ruinas arqueológicas del mismo nombre.

     Los llanos de Belén, juntamente con el valle de Andalgalá y el Salar de Pipanaco forman un amplio valle, rodeado al Oeste por las Sierras de Belén y sus derivaciones al Este (Límite de la Región Oeste con la Región Centro) por el Cordón del Ambato Manchao.

     El Salar de Pipanaco es la parte más deprimida del gran valle mencionado, y resulta una zona de infiltración de aguas superficiales, sin drenaje, lo que se denomina cuenca cerrada o endorreica. A continuación de las Sierras de Shincal, y con rumbo Su­doeste, se presentan las Sierras de Tres Mogotes y Zapata cuyas alturas alcanzan a 3.000 metros sobre el nivel del mar; al occi­dente de las cuales encontramos las Sierras de Las Lajas o Del Fraile, Soconte y Fiambalá. Estas nacen en la zona Sur de La Puna, donde se confunden con los gigantes nevados de Laguna Blanca acercándose a Tinogasta con alturas que superan los cuatro mil metros y representan el límite occidental de las Sierras Pampeanas en la Región Oeste de la provincia de Catamarca.

     También dentro de esta región encontramos el Sistema Narváez-Cerro Negro-Famatina, que nace en territorio nuestro con el Cerro Negro Muerto al Norte del departamento Tinogasta dentro de la zona de transición; al sur del macizo puneño, siguiendo un rumbo sur por la Quebrada de Las Angosturas con alturas medias que oscilan en los 4.500 metros; la sierra de Narváez se extiende con rumbo Norte-Sur entre las Quebradas de la Angostura y La Troya, con alturas que se aproximan a los 4.300 metros sobre el nivel del mar. Las mencionadas quebradas, permiten la vinculación hidrográfica entre las Sierras Pampeanas y la zona cordillerana. El Cerro Negro continúa con las Sierras de Famatina que se en­cuentran en territorio riojano.

     La zona de transición Cordillerana-Catamarqueña limitada al Este por el Sistema Narváez-Cerro Negro-Famatina, al Oeste por la República de Chile, al Norte por la Cordillera de San Buenaventu­ra, y al Sur por Los Andes Áridos; está constituida por cumbres no muy elevadas que no forman cordones, y cuyas superficies tienen planicies de tipo amesetada. Esta zona de la Región Oeste está sembrada de tipos erosivos cuyas características responden a los resultados de la acción del termoclastismo, que produce desinte­gración mecánica (por las grandes variaciones térmicas diurnas), y de la erosión eólica que determina un modelado en el relieve muy característico en la zona.

     Entre los principales cerros y volcanes pertenecientes a este sistema podemos mencionar al Cerro San Francisco (6.016 metros s.n.m.), cercano al paso homónimo que comunica nuestro país con la República de Chile (se encuentra en el departamento Tinogasta); también son importantes el Cerro Incahuasi (6.620 metros); Ojos del Salado 6.864 metros (su altura está en discu­sión actualmente), Volcán Azufre, Cerro Archibarca, Cerro Ratones y Vidal Gormaz, entre otros. En esta región existen salinas, salares y volcanes apagados.

     La Región del Centro esta formada por los departamentos Capital, Ambato, Fray Mamerto Esquiú, Paclín, Valle Viejo, y Capayán.

     Entre las sierras de Alto-Ancasti y Ambato-Manchao encontra­mos un grupo de sierras un poco más al Norte del paralelo de 28° de latitud Sur. De Este a Oeste se levanta La Sierra Graciana que es la continuación de la Cumbre de Balcozna (la que a su vez es la continuación de la cumbre de La Silleta de Las Higueras).

     La Sierra Graciana está separada de la Sierra de El Alto por el Valle del Río Paclín. Sigue en orden la Sierra de Fariñango (de Este a Oeste), separada de la Sierra de Balcozna por el Río del Valle y la Sierra de El Tala-El Rodeo, éstas últimas formadas por una división del bloque de la Sierra de Humaya.

     El importante y elevado valle de El Rodeo-Las Juntas se interpone separando las mencionadas Sierras de El Tala-El Rodeo, de las Sierras de Ambato-Manchao.

     La primera (Tala) y la última (Manchao) llegan prácticamente a la latitud de la ciudad de Cata­marca, y la de Fariñango un poco más al Norte de la misma. Aproximadamente a 30 kilómetros al occidente (Oeste) del extremo sur de la Sierra de Ancasti, se elevan una serie de loma­das bajas, que por su composición y origen están estrechamente relacionadas con aquella Sierra (Ancasti).

     Una de ellas, muy conocida, es la Sierra Brava, que se extiende de norte a sur con una longitud de aproximadamente 30 kilómetros.

     La Región Este integrada por los siguientes departamentos Santa Rosa, El Alto, Ancasti, y La Paz.

     Separada de la Región Centro por el cordón de Alto Ancasti (ya mencionado), limita al norte con la provincia de Tucumán, al Noreste y Este con la provincia de Santiago del Estero, y al Sur con la provincia de Córdoba, compartiendo las Salinas Grandes, también al igual que la Región Centro está vinculada al Sistema de Las Sierras Pampeanas (Cordón de Alto Ancasti).

     El cordón de Alto Ancasti tiene dirección predominante norte-sur y su pendiente más abrupta está enfrentada a la Región Centro. Sobre la pendiente oriental, encontramos los ríos Sumam­pa, Sauce Mayo, Alijilán, Albigasta e Icaño entre otros, cuyos cauces tienen orientación este-oeste en su mayoría.


Aspecto Físico de Catamarca

     De los 102.602 kilómetros cuadrados que tiene la Provincia de Catamarca, aproximadamente el 70 por ciento de su superficie está cubierto por relieve montañoso.

     Este tipo de relieve esta compuesto por repre­sentantes de cuatro sistemas:

a) Las Sierras Pampeanas, en las Regiones Centro y Este de la Provincia.

b) El Sistema Narváez, Cerro Negro-Famatina, también de las Sierras Pampeanas, en la Región Oeste.

c) La zona de transición Cordillerana-Catamarqueña, en el extremo occidental de la Región Oeste hasta el límite con la República de Chile.

d) La Puna catamarqueña, porción del gran bloque sobreelevado que constituye la Región de la Puna de acuerdo con nuestra división regional, ubicada geográficamente en el Noroeste de la Provincia.


Hidrografía

     Las principales cuencas arréicas en la Puna Catamarqueña son: Salar de Antofalla, Laguna de Antofagasta, Laguna Caliente y Laguna Piricas, integradas por los ríos Antofalla, Punilla, Colorado, Del Jote y Pirica respectivamente. Los salares de Antofalla (975 km2) y del Hombre Muerto (646 km2) son los más importantes.

     Los ríos interserranos son realmente cortos, de poco caudal e irregulares, con régimen estival y muy utilizados para regadíos. Entre ellos, el Río Abaucán que se origina por la confluéncia de los ríos Chaschuil o Guanchín y Fiambalá, recorre deciertos y arenales y con el nombre de Colorado o Salado (aguas abajo de Tinogasta) establece el límite con La Rioja.

     Su cuenca equivale al 21% de la superficie catamarqueña. Hacia el este y con rumbo NNE-SSO, se halla el Salar de Pipanaco (600 km2) de presión receptora de los desagües de casi un centenar de cursos de agua (ríos Belén, Andalgalá, Del Pozo, Amanao, Saujil, etc.) en su mayoría de régimen pluvial. Abarcan un 23% de la extención de la provincia.

     En el este, modestos ríos como el San Francisco, Abigasta e Icoño, irrigan un 7% de la superficie provincial.


Climas

     Árido y semiárido, de escasas precipitaciones orográficas estivales (alrededor de 500 mm anuales).

     En el norte y en el oeste se manifiesta el clima árido andino puneño, que reune condiciones meteorológicas contradictorias, pues la diafanidad del aire provoca grandes amplitudes térmicas diarias.

     Generalmente, las temperaturas son bajas, las precipitaciones escasas, las heladas frecuentes y el cielo muy luminoso, lo que facilita la radiación.

     El clima árido de las sierras afecta la casi totalidad del resto de la provincia.

     En la zona serrana, las temperaturas son moderadas por efecto de la altura y las lluvias estivales más abundantes y frecuentes que en las planicies de mayor aridez.

     Los vientos más frecuentes soplan del nordeste, este y sudoeste.

     En los departamentos de Santa Rosa y El Alto, suele prevalecer el clima subtropical con estación seca.


Flora y fauna

Flora

     En la mitad occidental, se desarrolla la formación vegetal Desierto Andino, que se caracteriza por ser pobre, xerófila y achaparrada: cuerno de cabra, añagua, pasto puno, yareta, tola.

     En el resto del territorio predominan las vegetaciones arbustiva: xerófila y herbácea: gramíneas de pastos duros, tipicas del monte occidental.
Es el dominio de la jarilla, piquillín, chañar, brea, barba de tigre, chapleán, cactáceas, etc.
También suelen encontrarse especies arbóreas características del Parque Chaqueño.

Fauna

     Hay un notable contraste en la distribución de la fauna.

     En el oeste árido es reducida: alpaca, guanaco, vicuña, conejo de palo, chinchillina, pericote de las arenas, cuis, zorros, lagartijas, etc.

     En el este húmedo más abundante: llamas, gato montés, puma, gato de los pajonales, hurón, comadreja, vizcacha, mataco, conejo, liebre, lagarto, chelco, tapír, víboras venenosas, aves rapaces y gran variedad de pájaros.