Katamarka -

[Pagina de Inicio]

[Agregar a Favoritos]

Portada

 

Inicio

Agricultura
Arqueología
Alimentos
Ganadería
Industria::Comercio
Minería
Turismo
Ferias::Eventos
Lectores::Opinión
Cartas::Misceláneas

Servicios

Quienes Somos
Contáctenos

Entrar

La Región

Datos Generales
Historia
Geografía
Información
Galería de Fotos
Fiestas Populares
Katamarkanos
 

El 25 de Mayo de 1810 en Catamarca:


     No sabemos si ese día amaneció lloviendo en Catamarca. Pero lo que sí es claro es que la situación que se vivía en el Buenos Aires de mayo de 1810 era muy distinta a la realidad catamarqueña de ese entonces.

Mapa del Territorio Argentino en 1810

     El 25 de mayo de 1810 fue, en nuestra Catamarca, un día como cualquier otro, un instante más de la "secular siesta colonial que dormían los catamarqueños cuando fueron despertados por la novedad inaudita del nacimiento de una nueva patria..."(1).

     Una de las principales preocupaciones de los integrantes de nuestro Cabildo, por esos días de mayo de 1810, se centraba en los preparativos para celebrar el miércoles 30 de mayo el día de San Fernando y el cumpleaños de su Majestad El Rey Fernando VII (2).

     Pero no celebraban solamente sucesos de gran importancia como los arriba mencionados. También se reunían, por acontecimientos de menor magnitud, tanto en la Ciudad como en Las Chacras. La casa de los Soria y Rivera, en la Ciudad; la residencia de los Acuña, en Polco, y la casona de los Segura, en Piedra Blanca, fueron testigos mudos de los "saraos y jolgorios" en los que participaban jóvenes, damas y caballeros, todos ellos pertenecientes a las familias más reconocidas de la sociedad catamarqueña de ese entonces Pero en Buenos Aires estaban sucediendo acontecimientos de gran trascendencia. La constitución de la Junta Provisional Gubernativa, ocurrida el 25 de mayo en la ciudad de Buenos Aires, significó asumir la responsabilidad del gobierno propio por los criollos rioplatenses subrogando la autoridad del Virrey designado por la Metrópoli. Como la decisión de formar la Junta había sido adoptada por Buenos Aires, fue preciso consultar la opinión de las demás ciudades del Virreinato del Río de la Plata y solicitar el reconocimiento del nuevo gobierno. Por ello, la Junta y el Cabildo de Buenos Aires enviaron circulares a los Cabildos del interior, pidiéndoles que se adhieran al nuevo orden político y que designen diputados para organizar un congreso que debía determinar la forma da gobierno (3).

Plaza de Catamarca en épocas de la Revolución de Mayo

     Esas comunicaciones llegaron a las ciudades del Norte en diversas techas, según las distancias y las facilidades del servicio del correo de la época. A la ciudad de Catamarca, ese comunicado llegó el 22 de junio de 1810, por medio del correo ordinario; es decir que los catamarqueños de la época se enteraron de lo sucedido en mayo de 1810 en Buenos Aires, casi un mes después. Algo totalmente increíble hoy en día, cuando al instante nos enteramos de lo que pasa en el país y en el mundo. No hay que olvidar que, en aquel tiempo, las comunicaciones eran difíciles, ya que se realizaban por caminos imposibles de transitar. Los hombres viajaban a mula y las familias en carreta, existiendo a largas distancias postas para el cambio de ganado (4).

     Volvamos al 22 de junio de 1810. Ese día, los miembros del Cabildo de Catamarca fueron convocados para abrir los pliegos que se habían recibido, por el correo ordinario, desde la capital de Buenos Aires. Pero ¿quiénes integraban nuestro Cabildo?. Los conozcamos: el Presidente del Cuerpo era el Alcalde de Primer Voto Don Gregorio Segura y Tolosa; el Alcalde de Segundo Voto era Don Domingo López de Barreda; Don Félix Castro era Alcalde Mayor de Aguas; Don Juan Manuel de Soria ostentaba el cargo de Defensor General de Menores; Don José Joaquín Bustamante era el Defensor General de Pobres; Don José Ambrosio Cancinos era el Mayordomo del Real Hospital y Don Nicolás de Barros y Espeche era el Síndico Procurador General Interino, por ausencia de Don José Antonio de Olmos, que era el Propietario. El acta del Cabildo de ese día está firmada por todos ellos, menos Olmos, y por el Escribano Público y de Cabildo, que lo era Don Victoriano Ferreyra. Para completar el panorama político, digamos que el Comandante de Armas y Teniente Tesorero era el español Don Francisco de Acuña que, dicho sea de paso, era la figura de mayor gravitación en el Cabildo catamarqueño.

     Ellos tuvieron la trascendental misión de recibir la información de lo que había sucedido en Buenos Aires el 25 de mayo. De inmediato, los señores vocales del Cabildo dijeron que el Alcalde de Primer Voto será el encargado de repartir las esquelas, por medio de las cuales se invitaba a "la parte principal y más sana" del vecindario de la ciudad de Catamarca, para elegir el diputado representante al Congreso que se reuniría en Buenos Aires. En la parte principal del vecindario se incluía al Señor Cura y Vicario de la Ciudad. En cuanto a las características del diputado a elegir, se esperaba que fuera el más idóneo y que tuviera honrosa conducta y buenos procederes para el desempeño de tan importante misión (5).

     En julio, luego de conocerse la decisión tomada por Salta, "la parte principal y más sana" eligió diputado a Don Francisco de Acuña, pero su diploma no fue aceptado en Buenos Aires, ya que una de las condiciones para ser elegido diputado era no ser español nativo, y Acuña lo era. Entonces, volvieron a reunirse los vecinos principales y eligieron diputado a Don José Antonio Olmos de Aguilera, el mismo que era Síndico Procurador General Propietario del Cabildo y había estado ausente en la reunión capitular del 22 de junio pasado. Con entusiasmo, Olmos de Aguilera preparó su partida al puerto. Llegó a Buenos Aires después de 25 días de penoso viaje a lomo de mula, y su diploma fue aprobado el 6 de octubre de 1810, por lo que pudo incorporarse al gobierno nacional en la sesión del 8 de diciembre, la primera a la que asistieron los diputados del interior (6).

     Queda claro, entonces, que el 25 de mayo de 1810 fue, para los catamarqueños, un día como cualquier otro. No hubo gente frente al Cabildo gritando "El pueblo quiere saber de qué se trata". Nadie repartió cintas de ningún color. No hubo Junta de Gobierno ni virrey depuesto. El día que nos enteramos lo del 25 de mayo, fue el 22 de junio de 1810, y ya vimos lo que sucedió.

     Y ahora, si se nos permite, imaginemos que el 25 de mayo de 1810 fue un hermoso día catamarqueño, con un sol tibio que calentó un poquito la siesta de nuestros ancestros, que descansaban a esa hora. AI fin y al cabo, se aproximaba el día de San Fernando y el cumpleaños del rey Fernando VII, y había que festejar.

Autor: Mgter. Marcelo Ariel Gershani Oviedo. Historiador de la Universidad Nacional de Catamarca
 


Referencias:

(1): Cfr., SORIA, Manuel, Los Primeros Once Años de Vida Nacional, en Autonomía Catamarqueña, Editorial Sarquís, Catamarca, 1996, pág. 45.

(2): Cfr., SORIA, Manuel, Los Primeros Once Años de Vida Nacional, en Autonomía Catamarqueña, Editorial Sarquís, Catamarca, 1996, pág. 44.

(3): Cfr., BAZÁN, Armando Raúl, Historia de Catamarca, Editorial Plus Ultra, Buenos Aires, 1996, pág. 153.

(4): Cfr., SORIA, Manuel, Ob. Cit., pág. 44.

(5): Archivo Histórico de Catamarca, Libros Capitulares (1809 - 1816).

(6): Cfr., OLMOS, Ramón Rosa, Historia de Catamarca, La Unión, Catamarca. 1994, p. 111.